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Otoplastia – entre los resultados positivos está la prevención del bullying

Las deformidades congénitas del oído son aquellas que aparecen al nacer y pueden ser relativamente comunes. Pequeños detalles o asimetrías, y claro que existen diferentes grados, incluso pueden pasa…

FADr. Fernando Amato 27 de junho de 2021 2 min de leitura

Las deformidades congénitas del oído son aquellas que aparecen al nacer y pueden ser relativamente comunes. Pequeños detalles o asimetrías, y claro que existen diferentes grados, incluso pueden pasar desapercibidos.

 

Hay casos en que el bebé nace sin oreja (anotia), lo cual es extremadamente raro, o con solo vestigios de oreja en diferentes grados, llamado microtia.

 

Una de las alteraciones más comunes es la oreja en asa, cuando existe una mayor distancia de la oreja en relación con la cabeza, además de un aplanamiento de la forma del antihélix (el pliegue interno de la oreja que tiene una forma en "y").

 

Existen otros tipos de deformidades menos frecuentes, producto de un desarrollo parcial o insuficiente, como: oreja constreñida, en la que queda doblada y cerrada (con una forma parecida a una concha) y la criptotia, en la que la oreja queda escondida en la piel.

 

Es importante que los padres investiguen, ya que las deformidades en la oreja pueden estar relacionadas con enfermedades y síndromes, e incluso con el compromiso de la audición.

 

Solo la forma en que el niño se posiciona en el útero (durante la gestación) y durante el parto ya puede ser la causa de algunas deformidades, pero no es raro que el bebé nazca todo arrugado y la oreja se ajuste poco a poco.

 

En los primeros días y semanas de vida, principalmente por influencia de las hormonas maternas, el cartílago todavía es moldeable, lo que permite algunos tratamientos conservadores. Es posible hacer moldes con el uso de algodón y cinta adhesiva (ej: micropore) que pueden ayudar a moldear la oreja. También existe un molde de silicona prefabricado con esta finalidad.

 

La oreja termina su desarrollo alrededor de los siete años de vida, lo que permite la cirugía precoz en pequeñas alteraciones significativas como en la oreja en asa. Hay quienes prefieren realizar la otoplastia alrededor de los cinco años, antes de la edad escolar, para evitar el bochorno social por bullying.

 

Deformidades más significativas pueden requerir algunas etapas quirúrgicas para la reconstrucción de toda la oreja. En todos los tratamientos quirúrgicos propuestos, es importante que el niño participe e interactúe en las decisiones. Su participación en esta fase puede ser fundamental para tener un buen postoperatorio. 

 

*Dr. Fernando Amato es médico cirujano plástico, miembro titular de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica, miembro de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS) y de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS).

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